de reformas electorales… ¿tipo “Temu”?
Ya en el segundo mes del 2026, el tema de las reformas
electorales reaparece en el escenario de los temas recurrentes de cada cuatro
años. La lectura de los procesos electorales se divide en dos: (1) la lectura política
de los partidos políticos y (2) la lectura ciudadana que realizan las personas
que integran las representaciones civiles que acompañan los procesos
electorales y todavía, aquellos ciudadanos-as que no pertenecen a los partidos políticos
y se mantienen en los rangos de 4-5 de cada 10 personas.
Es al Congreso Nacional quien le corresponderá abrir
el espacio de diálogo entre la interpretación de la parte política que agrupa y
representa y la lectura ciudanía de la colectividad no afín, conglomerada en
las organizaciones civiles. Este espacio debe ser una oportunidad para que el país
recupere el socavamiento del sistema político electoral y consecuentemente, la exposición
de la fragilidad institucional.
De la lista de reformas electorales, más de un par se
repiten de manera cíclica y al no existir voluntad política para cambios reales
y profundos, salvo que en esta nueva legislatura el deseo de reivindicar un
poder legislativo cuyos últimos 4 años, supero con crecen la calificación del
Congreso de Oliva que alcanzó el título de opaco y cerrado en la medición de la
integridad legislativa para ese entonces.
La expectativa de la lectura ciudadana busca cambios
profundos donde solo para una cita rápida, los partidos políticos deben
RETIRARSE de la cooptación de las organizaciones que componen la
institucionalidad de la función electoral constitucional y en ese orden, salir,
además, de los organismos electorales (incluida la junta receptora de votos).
No debemos olvidar que como país somo el único del mundo donde los partidos políticos
compiten y coadministran el proceso y se vuelven juez y parte, para constituirse
por “excelencia” y “agenesia” como el “caldo de cultivo” de las históricas y
repitentes denuncias de fraude electoral.
La comisión especial de reformas en el Congreso
Nacional ya inició sus reuniones y como dicen los Abogados “a confesión de
partes, relevo de partes” ya han dado asomo con sus declaraciones de que su
lectura política pretende ningún cambio que les aleje de ese “fortín” que les
permite controlar la intervención humana en esa fase del proceso. Con estos
asomos, la duda aparece en torno a que si las ansiadas reformas electorales que
reclama la ciudadanía vendrán a ser como las compras por catálogo digital, en
plataforma virtuales, y más concretamente de reformas electorales… ¿tipo “Temu”?
(Donde una idea de producto es el que se pide-compra y el producto que se
recibe es otro muy diferente al solicitado por el cliente).
Los diputados del Congreso han establecido el mes de
octubre para la presentación de las reformas electorales… serán las propias de
la lectura política o serán las que la ciudadanía espera después de un “esTREPitoso”
proceso electoral primario y general cuyos síntomas denotan la implosión del
sistema político-electoral o el colapso del mismo provocado por los partidos
que han cooptado todos los organismos electorales.
Un voto porque en octubre se discutan en el Congreso,
reformas electorales exhaustivas, creíbles-estables y estables-creíbles para
mejorar la integridad electoral (que desde la práctica política se desconoce y
por lo tanto, no importa) donde no quede ninguna duda, que no serán tipo “Temu”.
Al cierre
“La eficiencia no genera legitimidad en forma
automatizada” David van Reybrouck en “Contra las
elecciones” Cómo salvar la democracia
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras-Centro América
14 de febrero de 2026
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democracia criolla ¿ficción o realidad?
Pulso de la Nación-segunda parte: de la
democracia electorera ¿ficción o realidad?
Transformación digital de las organizaciones
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