dìa del agrònomo
Considerando que acceder a la educación en el país es un enorme privilegio, tuve la oportunidad de educarme becado por el Estado a nivel de agronomía, en la ahora, Universidad Nacional de Agricultura. Posteriormente, completé mi educación a nivel de ingeniería con un préstamo educativo.
En mis tiempos de estudio, el lema para no olvidar,
estaba impreso en los cuadernos que la institución expendía: “Agrónomo el
brazo fuerte que alimenta al mundo”, entendiendo que la producción de
alimentos era tan importante y además, bastaba y basta para suplir la demanda de
la población de entonces y de ahora.
Sin duda, que del ideal reflejado en el lema, al realizar el contraste con la realidad, se han constatado precariedad en la producción de alimentos que tiende a la baja y no al alza.
Recuerdo a un docente en la clase de sociología rural afirmar con convencimiento absoluto —probablemente más politizado, ideologizado e instrumentalizado— que en ningún momento el país había alcanzado ser el mayor productor de granos —“granero de CA”—, recalcando que el lema era parte de la consigna gubernamental, como se acostumbra en las diferentes administraciones del Estado.
La historia de los datos sistematizados registra que, de 1950 a inicios de 1970, confluyeron varias condiciones estructurales y coyunturales, como (1) alta producción interna y exportación de granos básicos (como maíz, frijol y arroz); (2) amplia disponibilidad de tierra agrícola fértil donde el 24 % de su territorio se define como tierra cultivable, con valles como Comayagua, Sula, Aguán y Olancho. El apoyo con fondos a través del entonces, Banco Nacional de Fomento (BANAFOM) y la existencia de políticas públicas orientadas al crédito, semillas y comercialización agrícola en beneficio del pequeño y mediano productor, considerando la existencia de mano de obra rural abundante y la experiencia campesina.En contraste con la declaración del docente, los registros históricos indican que esa capacidad de producción real se debilitó, entre otros efectos por los siguientes: (1) la falta de planificación agrícola, (2) el sostenido debilitamiento institucional por la politización de la administración pública y el socavamiento de la misma, (3) los desaciertos en materia de financiamiento agrícola, incluyendo los abusos en la condonación de deudas con dedicatoria a grandes productores y además políticos de alto rango, (4) la creciente demanda de importaciones y (5) los efectos del denominado cambio climático.
En la búsqueda de lo posible en la coyuntura vigente, corresponde preguntarse acerca del impacto de la labor de los técnicos, de los agrónomos, de los ingenieros, de las variaciones que deben existir para dar respuestas a las nuevas realidades de la producción agrícola hondureña, considerando que en el quinquenio 2020-2025, el país ha tenido un comportamiento agrícola errático con impactos climático recurrente como sequías, lluvias irregulares, canícula, el aumento de costos de insumos agrícolas, las limitaciones de financiamiento y asistencia técnica, los factores externos como la aparición de la pandemia y los precios internacionales.
La Secretaría de Agricultura y Ganadería, proyectó la producción de 22.3 millones de quintales de granos (distribuidos entre maíz, frijol, arroz y sorgo). La proyección de metas de producción para el 2026-2027, no está disponible, en las fuentes inmediatas consultadas. Los objetivos se orientan para superar el reto de la mejora de la productividad agrícola, gestión sostenible de agua-suelo, fortalecimiento de agricultura familiar y la permanente adaptación al cambio climático y los factores climáticos como variables independientes: menos lluvias, temperaturas elevadas y canícula prolongada.
Ante estas realidades, la
consulta vigente es, si el agrónomo en todas sus dimensiones académicas (técnico,
agrónomo, Ingeniero, Máster, Doctor) , es el brazo fuerte que alimenta al mundo
y cuál es el proceso de adaptación de la práctica agronómica que los entendidos
en la rama, de manera individual y de manera general-gremial (COLPROCAH y
CINAH) pueden y deben proponer desde la lectura y la interpretación técnica
para que el gobierno de turno, en la colectividad que representa, considere
propicio para generar los alimentos hoy precarizados y se emitan las políticas públicas
y se regulen los abusos de la práctica política vernácula de hoy, para “intentar”
la condición productiva interna y en el escenario óptimo, la externa como en los
años 50, 60 y 70, ahora con el variado portafolio de productos agrícolas que la
coyuntura actual nos permite.
Este 15 de marzo, ¡felicitaciones a los colegas del Colegio de Profesionales de las Ciencias Agrícolas y al Colegio
de Ingenieros Agrónomos de Honduras!... Sin
olvidar que el lema debe permanecer y ser… “Agrónomo es el brazo fuerte que
alimenta al mundo”.
Al cierre
“La agricultura es nuestra
búsqueda más sabia, porque al final contribuirá más a la riqueza real, la buena
moral y la felicidad”. Thomas Jeferson
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras-Centro América
11 de mayo de 2026
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