"electrocutados"

     Según la opinión de las personas entendidas en el Sector eléctrico, en el país pagamos los servicios más caros de la región centroamericana, producto de los históricamente denunciados contratos “leoninos” que atentan contra la economía del país y por ende de los usuarios.

    La realidad es que el pasado y el presente de la Empresa estatal de energía eléctrica tiene un común denominados y es la bancarrota, la quiebra financiera identificada, pero que ningún gobierno de derecha o de izquierda han querido certificar con una muerte oficial (en similares condiciones la empresa estatal de telefonía fija) y en su defecto, se han orientado a soluciones mediáticas sin trascendencia por ser parte de la publicidad engañosa muy frecuente en el mercadeo convencional.

    En el presente, el gobierno de turno, alista la aprobación de un decreto que pretende “recuperar” la empresa de energía eléctrica propiedad del estado y aseguran a “pie de juntillas” que la misma no se está vendiendo, aunque al escindir la misma en tres diferentes líneas de servicios y la eventual incorporación en la gestión administrativa a través de las sociedades anónimas, se abren más inquietudes que certidumbre.

    En una reciente conversaciòn con un grupo de abogados, hacían la acotación que el eventual decreto legislativo a aprobarse, donde aseguran los bienes de la estatal, no cubre o regula las sociedades anónimas por ser estas, reguladas por el código comercio. Lo anterior, genera más incertidumbre que genera las suspicacias de siempre en relación con la privatización anhelada. Aparte, que los entendidos agregan que el poder ejecutivo no puede ser parte de la sociedad anónima.

    Lo cierto es que en esta materia en particular, hemos sido presa de un abuso inveterado en la generación, transmisión y distribución. Al parecer, el prometido rescate de la ENEE, ya cuenta con los votos para que el decreto “vea la luz” y sea real, la duda es si el rescate será real o será mera ficción o “entelequia” como la mayor parte de los temas en el país.

    Entonces, la decisión de escindir la estatal eléctrica deberá causar puntos en contra de la gestión ejecutiva y presidencial actual… y sin duda, nos “electrocutará”, a quienes no gozamos de la impunidad en el pago de las deudas (como gozan algunas personas como dueños de empresas), tampoco de las “tarifas especiales” que gozan algunos familiares de algunos expresidentes del país-recibos de cobros, vistos- o ¿todos?, como escenario menos deseable, la aprobación de decretos legislativos para inversión en el sector, sin análisis de retorno de inversión (ROI) que establezca el límite de las exención de impuestos (como buena práctica que sucede en países del istmo), y cuya ausencia provoca privilegios “ad libitum” (un término usado en producción animal que implica que el animal consuma todo el alimento que quiera) y con ese exceso, aunar en el desangre de la precariedad económica de la población consumidora del servicio. Lo cierto es que en materia financiera cuando las empresas están fuera de control, lo primero que se deben controlar son los gastos, porque los ingresos no se pueden.

    En todas las discusiones desde siempre sobre el rescate de la estatal eléctrica y también de la telefónica, nunca se menciona la palabra probidad. En la práctica política, “mala palabra” y por lo tanto, ausente del vocabulario de los ciudadanos que practican política desde la izquierda recalcitrante a las medias tintas y hasta la derecha más conservadora.

    Por acá, todos somos conscientes que las empresas estatales están “muertas”, pero en el principio de negación de toda crisis, nadie acepta que el rescate es “óseo” y por lo tanto, nadie, independiente de la práctica política, quiere extender el certificado de defunción.

    El rescate de la ENEE, requiere de la probidad, sin la práctica de la misma, será publicidad engañosa y al no ser real, será ficción o entelequia… y seguiremos “electrocutados”.

 

al cierre

Hay 4 maneras de gastar dinero:  Puedes gastar tu propio dinero, en ti mismo. Y cuando gastas tu propio dinero en ti mismo, eres muy cuidadoso en qué lo gastas, y te aseguras de que obtengas lo máximo por cada dólar. Puedes gastar tu propio dinero, en otros. Por ejemplo, compro un regalo para alguien. Cuando haces esto, eres cuidadoso de no gastar demasiado, pero tampoco te preocupas tanto  por el contenido del regalo. Puedes gastar el dinero de otro, en ti mismo. Bueno, y si gastas el dinero de otro en ti, entonces te aseguras de tener una buena comida. Finalmente, puedes gastar el dinero de otro, en otro. Y si puedo gastar el dinero de otros en alguien más, entonces no me preocupo de cuánto dinero gaste o qué compro. Y eso es lo que hace el gobierno y representa cerca del 40% del ingreso nacional”.  Milton Friedman

 

 

Denis Fernando Gómez Rodríguez

Honduras-Centro América

29 de junio de 2026

 

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