desinformación en tiempo electoral
En el pasado proceso electoral del 2025, el observatorio de la desinformación de la Universidad Complutense de Madrid desarrollo por primera vez un ejercicio monitoreo de desinformación, en una alianza colaborativa con el equipo de “Fact checkers” de dos de los periódicos escritos de circulación nacional y con estudiantes de la primera y tercera promoción de la Maestría en Ciencia Política y gestión electoral de la UJCV.
El proyecto de monitoreo de desinformación dió seguimiento
a los desordenes informativos que en la era de las competencias digitales se
exacerban por diferentes medios de promoción, la mayoría categorizados como
pseudo medios. Este flagelo de desinformación debe ser combatido con regulaciones
pertinentes que reduzcan el fuerte impacto negativo que la desinformación ocasiona
en la actualidad a todos los niveles de la vida y de manera particular en la construcción
de la democracia y en los procesos electorales.
El Observatorio Complutense de Desinformación ha realizado
actividades de seguimiento y monitoreo en los 15 países del mundo. En este
caso, de manera inédita, definieron su primera presencia en Honduras. El
proyecto investiga la interferencia y manipulación de la información, cuyos
objetivos consisten en: (1) monitorear y detectar noticias falsas, (2)
recolectar las evidencias, (3) identificar patrones y (4) ofrecer
recomendaciones de respuesta.
Existen diferentes tipos de desinformación que generan
contextos falsos, generan contenidos impuestos para generar falsas conexiones,
engaños y desinformación con premeditación, alevosía y ventaja. Los objetivos
de este flagelo se orientan a a distorsionar, distraer, desalentar y dividir
las opiniones de quienes son expuestos a tales condiciones.
Durante la elección general se desarrolló el monitoreo
de “facts checking”, de discursos de odio y de encuestas falsas. Los resultados
oficiales no han sido publicados desde el Observatorio Complutense de Desinformación
(OCD) pero los adelantos, reflejan la alta incidencia el dìa de la elección, así
como la aparición previa y después de la misma.
Es de hacer notar que el flagelo de la desinformación se
acompaña del uso de inteligencia artificial (Deep fake). La desinformación se
caracteriza por contenido impostor-manipulado-impostor-falso-engañoso.
Con el aparecimiento de la desinformación, aparece la
denominada “misinformaciòn” que se vuelve viral, sin la intención manifiesta de
hacer daño premeditado, alevoso y con ventaja.
El proyecto del OCD en Honduras y sus resultados preliminares
nos provocan reflexionar en las siguientes consideraciones:
1
La necesidad de la aprobación de la normativa que
regule el uso de las redes sociales en las plataformas.
2
La adición de reformas electorales en la ley, que regulen
este flagelo a nivel de desinformación especialmente en los temas de campaña y
propaganda electoral. Las regulaciones deben tener carácter de urgencia como
disuasivos a la alta polarización política recurrente que nos afecta desde el
golpe de estado al ejecutivo del 2009, nomenclatura definida por la Comisión de
la Verdad y de la Reconciliación de ese momento.
3
La regulación administrativa desde el CNE, como previsión
hasta las reformas anteriormente identificadas.
El CNE debe orientar esfuerzos al monitoreo y a la sanción
moral y publica de las actividades de desinformación y sus diferentes
modalidades (“fake news”, discursos de odio, encuestas falsas y “Deep fakes”,
entre otras) desde los partidos políticos legalmente inscritos, desde las
personas en condición de autoridad partidaria, desde los ciudadanos en condición
de candidatas y candidatos o en su defecto, electos en cargos de representación
política.
4
Los partidos políticos y sus autoridades deben autorregularse
en la desinformación y en ese propósito deben, idealmente, capacitar a sus
parciales (correligionarios, compañeros o compas) para reducir la frecuencia de
aparición de esta disfuncionalidad comunicacional que destruye los esfuerzos
por una mejora en la calidad de la democracia y en un desmejoramiento altamente
significativo de la competencia en los procesos electorales.
5
Finalmente, los medios de comunicación deben
establecer campañas de comunicación y educación, que nos contribuya a reducir
los niveles de INOPIA que nos exhiben en este tema y los restantes, cuyas
carencias reflejan la desnutrición democrática de ayer, de hoy… y en el peor de
los escenarios, de mañana.
Un voto y no rural, porque el Congreso Nacional haga reformas electorales “no cosméticas” o tipo “temu” como personalmente… avizoro y señalo.
Sin olvidar, que no comunicar adecuada y oportunamente desde la institucionalidad electoral, es desinformar y promueve la desinformación…
¡Si no es real, es ficción!
Al cierre
“La
imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad”. Alicia en el país de
las maravillas
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras-Centro América
21 de marzo de 2026
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Pulso de la Nación-primera parte: de la
democracia criolla ¿ficción o realidad?
Pulso de la Nación-segunda parte: de la
democracia electorera ¿ficción o realidad?
Transformación digital de las organizaciones
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