del informe global de integridad electoral 2026

El proyecto de integridad electoral ha publicado recientemente el informe global correspondiente al año en curso. En el caso particular de Honduras, los resultados obtenidos de manera global, como el producto de la evaluación de las 11 fases del proceso, reflejan las contradicciones y disfuncionalidades producidas por la alta politización del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal de Justicia Electoral que socavaron la institucionalidad, como lo sentencia la Misión de observación electoral de la Unión Europea, en las elecciones de 2026.

La medición de la integridad electoral tiene como propósito determinar si las elecciones, agrupadas por continente, cumplen con las características requeridas que determinan las elecciones democráticas. No solamente es oportuno, propicio y pertinente realizar elecciones, sino que además, estas, deben ser democráticas.

En el caso particular de las pasadas y recientes elecciones del 2025, en el país, el reporte registra los siguientes valores:

A nivel general

Se alcanzó 45 puntos que comparados con el de 68, alcanzado en el 2026, refleja la conflictividad de la conducción del proceso que causa la baja en la calificación. Este valor debe llamar l atención de los partidos políticos mayoritarios que en el Congreso Nacional pueden alcanzar 86 votos y más para tomar determinaciones políticas y electorales que mejoren la incertidumbre e inseguridad en el manejo de la elección como la del 2025. Hay que aclarar que el debe, queda condicionado por el “puede” por conducta histórica donde se toman, como hasta hoy, más decisiones políticas que electorales.  

La evaluación de aplicación y funcionalidad de las leyes alcanzó un puntaje de 48, que refleja la mejora en comparación con el puntaje de 25 de 2021.

El desarrollo de los procesos técnicos electorales refleja un puntaje de 38 puntos que reflejan un deterioro comparado con los 49 puntos del proceso 2021

Con relación a los límites establecidos en el proceso electoral, su normativa refleja 54 puntos contrarios a la evaluación de 63 en el proceso de 2021.

En el registro de los votantes el resultado es de 55 y refleja puntos positivos a los 53, del 2021.

En el registro de los partidos políticos durante a inscripción de sus candidatos para la elección, de igual, se reflejan 56 puntos que determinan mejoría, en comparación con los 50 puntos del 2021.

En la evaluación del papel de los medios de comunicación durante la elección, el resultado del 2025 es de 34 puntos y se reduce de manera alarmante frente a los 52 puntos obtenidos en el 2021.

Con relación al financiamiento electoral, su monitoreo y control, entre otros detalles, refleja un puntaje de 29 que muestra mejoría en relación con los 23 puntos del 2021.

En el reporte del 2021, no se registra puntaje en la fase de votación, condición que en el 2025, alcanza 51 puntos. En Honduras, los ciudadanos habilitados en el Censo Nacional Electoral (no padrón electoral) tienen un patrón de participación electoral que define la credibilidad en la elección a pesar de las conductas negativas de participación política en los procesos. En resumen, la población habilitada para ejercer el sufragio acompaña y cree en la elección y siguen siendo los partidos quienes fallan con sus prácticas políticas y con esas conductas le fallan a la ciudadanía.

La fase del conteo de los votos alcanzó 38 puntos que reflejan el deterioro y la precariedad del proceso electoral 2025, con los 75 puntos del proceso anterior. El conteo de los votos en el proceso electoral es el fiel reflejo de la contaminación de la escena del crimen, como dicen los médicos forenses, y el caldo de cultivo para las denuncias de fraude electoral que no tienen ideología. Lo anterior existe porque como una condición excepcional las personas que atienden las juntas receptoras de votos, son representantes nombrados por los partidos contaminación políticos, que causan la disfuncionalidad de ser juez y parte al contar los votos, llenar las actas y transmitir los resultados; condición única a nivel mundial que atenta de partida contra la integridad electoral.

En este aspecto los partidos políticos se siguen negando a salir de la coadministración electoral, especialmente, la del dìa de la elección, como disfuncionalidad originaria. Lo anterior, porque sienten perder el control de la votación, de la oportunidad de utilizar “helio electoral” (inflación de votos) y de la amenaza flagrante de perder la elección. LO anterior define la reticencia a que a la mesa lleguen ciudadanos que no representen a partidos políticos y no se “presten” a la histórica manipulación y denuncias de fraude… y de fraude consumado, además.

En la frase del registro de votos, que en el 2025 se realizó estrepitosamente, refleja un puntaje de 26 contra el 78 del 2021. Esta condición debe ser atendida con una lectura, interpretación y resoluciones eminentemente técnicas, no políticas. El 2025 no generó certidumbre ni seguridad en el manejo de los datos informáticos y esto debe ser atendido con de inmediato. No hacerlo, nos preparará el escenario posible y no deseable de repetir un proceso electoral 2025 que no debe ser repetido para beneficio de una democracia lábil como la que padecemos, nos preocupa y talvez, no nos ocupa, salvo mejor criterio de quienes “gobiernan” los partidos políticos, de sus “representantes” y cajas de resonancia en el Congreso Nacional. Lo anterior, deja un escenario posible, no deseable y no descartable de que la mejora del proceso electora y su integridad equivalga a las compras en línea por catálogo y las medidas-reformas, no sean tipo temu.

De la capacidad administrativa del ente electoral, ya emití un comentario anterior, lo que me permite resumir que la elección del 2025 fue elección… pero no necesariamente democrática. La lectura y la sentencia no serán emitidas por quienes deben, pero ante su ausencia, aparecerán las escasas opiniones como esta. Porque la mayor parte de la comunidad no sabe de qué hablar, no entiende y tampoco quiere entender, porque la elección, al estilo occidental (como menciona David Raybrook), es parte del “fundamentalismo electoral” … y digo yo, un placebo que no tiene ideología.    

 Al cierre

La teoría de la Reina era que si no solucionaban el problema inmediatamente, haría cortar la cabeza a cuantos la rodeaban”. Alicia en el país de las maravillas.

 

Denis Fernando Gómez Rodríguez

Honduras-Centro América

30 de agosto de 2026

 

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