de la escuela dominical
La Iglesia Central de Santidad, fue la primera iglesia de tal denominación en el país, fundada en octubre de 1916, por lo cual, en este año, se celebran 110 años de existencia.
De acuerdo con la recordada Ana Rosa Andino (QDDG), en su último trabajo documental, se especifica que la ICES, como se le llama hoy, inició su trabajo evangelístico en la ciudad capital con las clases de escuela dominical que impartían los misioneros norteamericanos y a las que asistían los primeros miembros de la iglesia.
Podemos afirmar, sin duda, que el primer ministerio de la Iglesia del 2016, fue la escuela dominical, por lo tanto, este ministerio alcanza 110 años de existencia, sin pretender olvidar que en un par de ocasiones se intentó desaparecer el ministerio y substituirlo por otras actividades novedosas y motivadas por el aparecimiento del crecimiento numérico en las iglesias locales, de manera particular, “convertido”, sin necesariamente serlo, en un indicio, una manifestación y un signo de prosperidad espiritual que a la sazón de los tiempos se mantiene en el contexto eclesial.
Gracias a Dios, las intenciones se disolvieron tan rápido, como la fragilidad de las “ideas novedosas”, porque en la práctica del evangelio de Cristo, solemos mencionar que si las ideas no son o provienen de Dios, por no ser su voluntad, no prosperan… y entonces no prosperaron.
La iglesia dominical que este año alcanza 110 años de existencia, sigue vigente, porque no es con fuerza ni con poder, sino por su Santo Espíritu, condición igual, sucede con la Iglesia. No es de nadie, ni de los que trabajaron en la obra, tampoco de quienes trabajan actualmente, ni que los que vendrán, en condiciones ideales por ser llamados de manera personal, sin tradiciones, ni herencias que no corresponden.
Hablar de una escuela dominical de 110 años, puede sonar arcaico para quienes nunca han pasado por un ministerio como tal, sin embargo, es indubitable el valor agregado que la escuela dominical representa para las iglesias que con menos años o más, conservan este tipo de ministerio. Ese valor agregado contrastado con la iglesia que ya no tiene o que nunca ha tenido es altamente significativo en la enseñanza-aprendizaje de las Sagradas Escrituras y de su práctica cotidiana congruente, por ser el espacio por excelencia para aprender por el intercambio maestro-alumno.
En su momento tuve acceso a un artículo sobre el impacto del evangelio en la economía de una población étnica que al conocer y aceptar a Cristo, dejaron de consumir alcohol, en sus diversas presentaciones y al no gastar sus ingresos en ese consumo, mejoraron el su alimentación en casa. Para efectos de ejemplo colateral al anterior, las personas que asisten a la escuela dominical tienen mayores oportunidades de conocimiento de las sagradas escrituras, así como, mayores oportunidades de conocer y usar sus dones y talentos con proyección a las actividades seculares que correspondan.
En este punto, como testimonio, recuerdo cuando en mi ejercicio laboral en el estado, se me asignó un proyecto en un tema que desconocía e inicialmente, me intimidó su planificación, su organización y su desarrollo, fue entonces, cuando compare las experiencias de joven en la ICES, entre ellas las de la escuela dominical y reaccioné con la seguridad y la confianza de que el reto secular, era apenas, una variación de lo aprendido y practicado en la congregaciòn. Al final del proyecto, con la bendición de Dios, se alcanzó el éxito y entonces recordé que “es mejor el fin del negocio que el principio”.
Gracias a Dios por la vida de los fundadores, de los misioneros, de los hermanos en Cristo que han pastoreado y pastorean y especialmente, a los que persuadieron y persuaden con su ejemplo de fe, compromiso, consagración y testimonio público.
De igual, agradecemos a Dios por los primeros creyentes (en esos tiempos donde en Honduras, fue duro-difícil ser un creyente (evangélico-cristiano-protestante-confeso y practicante), de los que nos han precedido y de quienes hoy permanecemos; de los maestros de escuela dominical de ayer y de los de hoy, en las diferentes edades que atiende, de quienes dirigieron y de quien hoy dirige, el ministerio que marca la diferencia eclesial para que el pueblo no perezca por falta de conocimiento.
Para quienes nos congregamos y celebramos en este mes de octubre, 110 años de la Iglesia Central Evangélica Santidad y de su escuela dominical, es oportuno, propicio y pertinente recordar que no es con fuerza ni con poder… y que si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan quienes la edifican.
Al Dios de todos los tiempos, que no muta, sea la gloria, la honra y el honor.
Zacarías 4:6
“No es con ejército ni con fuerza, sino con
mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras-Centro América
6 de octubre de 2026
E-books autopublicados en Amazon.com (3)
Pulso de la Nación-primera parte: de la
democracia criolla ¿ficción o realidad?
Pulso de la Nación-segunda parte: de la
democracia electorera ¿ficción o realidad?
Transformación digital de las organizaciones
Comentarios
Publicar un comentario