Las crisis sin lisis, como modelo de gestión pública
En este país, las crisis sin lisis (como escribió el recordado Galeno Gaspar V) son norma y no excepción. Cada cuatro años las crisis sin lisis (terminación) se traspasan de gobierno, sin importar que profesen ser de derecha o de izquierda. No existe diferencia, el común denominador es la incapacidad manifiesta para buscar soluciones lógicas, sostenibles y sustentables para que la recurrencia del modelo de gestión pública nos “castigue” por los atrasos que conlleva la aparición de esta disfuncionalidad histórica.
Quienes han intentado gobernar, al parecer, se han
esmerado en competir con empates con “nulidades” o incompetencias para mal
gestionar la administración pública que les corresponde cuando ganan, con
certeza o con incertidumbre, los procesos electorales.
Esta mala práctica como modelo de gestión pública se
resiste al cambio (algo normal en las organizaciones) y nos mantienen entre las
crisis sin lisis, de manera irresponsable y se convierten en “modus vivendi” y “modus
operandi”. Lo anterior vuelve repetitivo la crisis sin lisis en salud, por la
falta de cumplimiento de pago de salarios a los galenos, que provoca la privación
de los servicios públicos que a los derechohabientes o en su defecto a los
beneficiarios de la atención de salud pública.
Para el gobierno de turno, la terquedad del titular
del poder ejecutivo en constituirse como secretario de Salud, una posición con
la que ha demostrado no poder y con esta condición, hacer más precaria la precariedad,
sin mostrar ninguna preocupación por la incompetencia manifiesta, sin ningún asomo
de arrepentimiento, tampoco de reconsideración.
Como sociedad ya nos hemos acostumbrado a los eventos
promovidos por quienes nos siguen desgobernando, por su incumplimiento de las
funciones en las funciones que la constitución ya asigna.
De momento, no existe señal tangible de que exista preocupación
por solucionar la crisis del momento, menos buscar las soluciones a mediano y
largo plazo, así es el modelo de gestión pública nacional donde las crisis no
tienen lisis y lo “debemos” seguir sufriendo por las escasas o inexistentes competencias
que se heredan entre quienes han intentado gobernar y lo intentan hoy, retratándonos
en la permanente condición, como supuesto, que se elige para gobernar a la
persona menos mala, menos dañina, aunque sea la menos “preparada”… y esta señal
última se ha vuelto un patrón de conducta sintomático o enfermizo que parece “condenarnos”
a la permanente condición de país que no está en ninguna vía de desarrollo, en contraposición
a la consigna menciones que lo estamos.
Al cierre
“La
sabiduría consiste en saber distinguir la naturaleza del problema y en elegir
el mal menor” Maquiavelo.
Denis Fernando Gómez Rodríguez
Honduras-Centro América
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